El “enemigo silencioso” que asfixia el bosque de Villa Gesell: Entrevista exclusiva con Luis Gómez del Rotary Club

En una charla profunda con Luis Gómez, presidente del Rotary Club Villa Gesell Playa, La Revista pudo conocer los detalles de una problemática ambiental que, aunque pasa desapercibida para muchos turistas, pone en jaque la salud de nuestro ecosistema local: la invasión de la Delairea odorata, conocida popularmente como la “enredadera del Cabo”.
Gómez nos explicó que esta planta, oriunda de Sudáfrica, se ha convertido en una verdadera amenaza para la biodiversidad de Villa Gesell. «Estamos ante una especie extremadamente agresiva que, al no tener enemigos naturales en nuestra zona, se expande sin control sobre nuestros árboles y arbustos nativos», señaló el presidente de la entidad.
Un manto verde que asfixia
El impacto no es solo estético. Según el relevamiento presentado por el Rotary Club, la enredadera del Cabo actúa como un manto que cubre por completo la vegetación. Al impedir que las hojas de los árboles reciban la luz solar, bloquea su capacidad de realizar la fotosíntesis, provocando la muerte sistemática de ejemplares en el Pinar Fundacional y en las márgenes del Arroyo Las Praderas.
«Los datos son alarmantes: en las zonas donde la invasión es más densa, se ha registrado una pérdida de más del 60% de la vegetación nativa», advirtió Gómez durante nuestra conversación.
El peligro oculto: toxicidad
Más allá de la destrucción del paisaje, existe un riesgo sanitario que pocos conocen. Luis Gómez enfatizó que la Delairea odorata contiene alcaloides que resultan tóxicos para animales herbívoros, como caballos o perros que pudieran ingerirla. Además, si los restos de la planta llegan a los cursos de agua, pueden afectar gravemente a la fauna acuática, incluyendo peces y anfibios.
Un plan de rescate para el bosque
Desde el Rotary Club Villa Gesell Playa no solo han diagnosticado el problema, sino que han presentado un ambicioso proyecto de ordenanza para combatirlo. Los pilares del plan incluyen:
Erradicación manual: Extracción mecánica de la planta desde la raíz para evitar que vuelva a brotar.
Restauración ecológica: Una vez liberado el suelo, se propone la plantación de especies nativas como el mburucuyá para recuperar el equilibrio.
Concientización ciudadana: "Es fundamental que el vecino sepa identificarla. A veces la ven 'verde y linda' y no saben que está matando al árbol de su jardín", comentó Gómez.

Al cierre de nuestra charla, el presidente del Rotary Club hizo un llamado a la comunidad y a las autoridades: la protección del patrimonio natural de Villa Gesell requiere una acción inmediata antes de que el daño sea irreversible. Desde La Revista, seguiremos de cerca este proyecto que busca devolverle el aire a nuestros bosques.





