Villa Gesell al mundo: La mirada de Maru Ulivi sobre el desafío de ser anfitriones

La periodista geselina participó de una entrevista internacional donde trazó un puente entre la historia fundacional de nuestra ciudad y los desafíos actuales del turismo global. Entre la nostalgia del bosque y la responsabilidad social, una invitación a redescubrir nuestra identidad.
El turismo no es solo paisajes, balnearios y alfajores; es, ante todo, un ejercicio de hospitalidad. Así lo define María «Maru» Ulivi, la periodista especializada en turismo que, en una reciente entrevista con la comunicadora Rosario Ortiz, no solo exportó los encantos de Villa Gesell al público internacional, sino que puso sobre la mesa un debate necesario para nuestra comunidad: ¿cómo crecemos sin perder el alma?
De médanos a villa forestada: Un legado vivo
Para quienes habitamos esta tierra, la historia de Carlos Gesell puede parecer un dato conocido, pero en voz de Maru cobra una nueva dimensión. La periodista recordó cómo aquel visionario, en un entorno de médanos áridos frente al mar, desafió a la naturaleza con una técnica única de forestación que hoy nos regala el bosque que define nuestra identidad.
El relato se detiene en la «Casa de las Cuatro Puertas», hoy convertida en museo. «Es la metáfora de nuestra historia», sugiere Ulivi. La casa, que debía tener salidas en todas sus paredes para escapar de la arena que el viento cambiaba de lugar, hoy es un símbolo de resiliencia y adaptación. Ese bosque que protege, que alberga tres museos y que nos permite caminar por una senda de madera para desembocar directamente en el mar, es el «tesoro» que Maru elige destacar ante sus colegas del mundo.

El dilema de la ciudad turística: ¿Crecimiento o identidad?
La nota no esquiva los temas complejos. Maru reconoce la tensión interna que vive Villa Gesell: el crecimiento desmedido versus la capacidad de nuestros servicios.
«El turismo es una bendición, pero puede ser arrasador si no hay organización», reflexiona. En la entrevista, abordó con sinceridad el debate que suele darse en nuestros medios locales tras eventos masivos, donde conviven dos posturas: la del sector que prioriza la fuente de trabajo que el turista genera, y la del habitante que siente que su intimidad y tranquilidad se ven vulneradas.
La conclusión de la periodista es un llamado a la madurez colectiva: quien elige vivir en un lugar turístico, elige ser anfitrión. «Tienes que entender que estarás rodeado de gente que viene, que hace ruido, que pasa. Si no, te equivocaste de ciudad», sentencia.
Un puente digital y humano
Más allá de la promoción de la ciudad, el encuentro dejó un mensaje sobre el rol del periodismo en la era digital. En un mundo donde todo se globaliza, Maru Ulivi reivindica el valor de la solidaridad digital. Para ella, la tecnología no debe servir solo para vender un destino, sino para construir redes entre profesionales que, más allá de la pantalla, terminan forjando amistades que cruzan fronteras.
Hoy, Villa Gesell tiene la oportunidad de seguir posicionándose no solo como una playa hermosa, sino como un destino que combina historia, modernidad y una arquitectura que integra el bosque con el mar. Como bien concluye Ulivi, la clave está en el equilibrio: disfrutar de los beneficios del turismo, cuidar nuestras raíces y entender que, al final del día, el «alma» de Gesell es la que escribimos cada uno de nosotros, los que la habitamos todo el año.
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